La retirada de más de 260 viviendas turísticas de zonas urbanas en Menorca puede convertirse en un arma de doble filo. Por un lado, es una buena iniciativa que pretende incrementar el mercado de vivienda residencial si finalmente se incorporan a la oferta actual de la Isla. Por otro, tal y como denuncia VITURME, “esas casi 1.300 plazas turísticas que se retiran de las zonas residenciales no se deben perder para poder seguir siendo competitivos a nivel turístico con una oferta de alojamiento que cada vez gusta más”.
Para la Asociación de Empresarios Propietarios de Vivienda Turística en Menorca, “el movimiento de sacar los pisos turísticos de las zonas urbanas es acertado tanto para tratar de destensionar la oferta del mercado residencial como para tratar de ordenar el turismo hacia las propias zonas turísticas. Pero a la vez, cuando se está a punto de cumplir los 4 años de la aprobación e imposición de la moratoria que ha limitado, entre otras cosas, el crecimiento económico de la Isla, Menorca se encuentra con la necesidad de no perder ninguna plaza turística y para ello la asociación insiste en la necesidad de compensar las plazas que se retiran.
“Desde el Consell se están dando pasos para, primero perseguir el alojamiento ilegal turístico, desde nuestra opinión una de las razones de la falta de alquiler residencial y luego definir mejor el ordenamiento del turismo que elige alquilar para pasar sus vacaciones de una forma más íntima y, a la vez, beneficiosa económicamente para Menorca”.
En este sentido, desde VITURME animan al Consell a hacer un seguimiento de estas propiedades para ver si realmente acaban en el mercado residencial o qué uso se les acaba dando.
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